Un árbol, un libro, un hijo

Conozca a su instructora de nutrición Ingrid Aguayo.
Ingrid Aguayo es originaria de Chile.
Ingrid Aguayo es originaria de Chile.

La Biología es la ciencia que estudia a los seres vivos. Los arboles simbolizan el milagro que permite el nacimiento, desarrollo, reproducción y su eterno retorno a la tierra para la repetición del ciclo. Vida no es antónimo de muerte, pero si es sinónimo de enigma y proceso.

Ingrid Aguayo entiende mejor que muchos de nosotros este proceso. Originaria de Concepción, la segunda ciudad más grande en Chile; la bióloga graduada de la Universidad de Toronto en Canadá, es estudiosa de las plantas y los insectos.

Actualmente es la instructora del programa Healthy Foods, Healthy Families (en español Comidas Saludables, Familias Saludables) que ofrece Michigan State University Extension (MSU Extension) todos los miércoles de 11:00 a 12:30 PM en Programa Puente, 1357 Grandville Ave SW.

La misión de MSU Extension es ayudar a las personas a mejorar sus vidas brindando los vastos recursos de conocimiento de MSU, llevándolos directamente a sus comunidades.

Específicamente el objetivo del Instituto de Salud y Nutrición (en inglés Health and Nutrition Institute) de MSU Extension donde Ingrid trabaja, es ayudar a los participantes a hacer cambios positivos hacia un futuro y estilo de vida saludable con un enfoque especial en la autoestima de quienes asisten a las clases. Los programas que brinda MSU Extension tienen base en investigaciones científicas y pueden ser adaptadas para satisfacer las necesidades específicas de cada comunidad o persona.

Un árbol

Manzana, plátano, naranja, nuez, cereza, limón. Todos estos son frutos de los árboles y son fundamentales en nuestras dietas. Algunos crecimos a la sombra de ellos y hasta hemos tenido la dicha de plantarlos. Ingrid estudiaba y censaba zonas forestales antes de trabajar en MSU Extension. Entonces, ¿quién mejor que ella para hablarnos de frutas, verduras, hortalizas, y legumbres?

Según la guía alimentaria norteamericana, la buena alimentación consiste en comer lo suficiente para adquirir la energía necesaria día con día. “Esto depende de la edad, género, y la actividad física que realiza diariamente la persona.” Ingrid dice. “En general una buena alimentación diaria debe contener los cinco grupos alimentarios—lácteos, granos, proteína, frutas y verduras.”

MyPlate es una herramienta útil para empezar a comer en forma saludable e Ingrid trata a profundidad el tema durante las clases Comidas Saludables Familias Saludables.

El árbol también es símbolo del saber y al hablar con nuestra gente de la comunidad latina, Ingrid tiene presente que cada persona que llega a su clase conoce algo de cocina. Por lo tanto su objetivo es motivar pequeños cambios en los hábitos alimentarios, desarrollar el conocimiento de sus participantes, y eventualmente lograr un cambio sostenible. Tal y como hacen los guardabosques con los árboles.

“Muchas participantes están preocupadas por su apariencia física,” su compromiso con las mujeres que acuden a sus clases no pasa desapercibido. Ella personaliza la información utilizando ejemplos prácticos que adecúa para cautivar su atención. Lo mismo puede hablar de la alimentación a nivel celular, que resolver preocupaciones y preguntas que enfatizan la buena salud por encima de las presiones sociales que relacionan al ejercicio con la apariencia física. “Mi enfoque es decirles que la actividad física debe ser más en la mantención muscular y hacer que el corazón trabaje un poco más a ciertas horas del día, importante para el flujo sanguíneo” comenta Ingrid.

Un libro

Hay quienes aseguran que aprender a cocinar nos hizo humanos.  El primatólogo de la Universidad de Harvard, Richard Wrangham es famoso por proponer esa teoría que expone en su libro Catching Fire. Para él “no somos lo que comemos, sino cómo comemos.” Las enseñanzas de Ingrid favorecen esa idea. Hay que aprender a comer. “Además de asegurar la ingesta de estos cinco grupos alimentarios, dos cosas importante para sentirse bien es tomar suficiente agua durante el día y limitar la cantidad de azúcar, sal y grasa adicional” recomienda la instructora.

La clave está en planificar el menú, que no es fácil para quienes vivimos a prisa, pero no es imposible. “Un ejemplo específico es el chili vegetariano, especial para esos días fríos; un plato lleno de proteínas, fibra, minerales y vitaminas que cuesta  tan solo $4.00  para una familia de cuatro sí usted lo prepara con muchas verduras.” Tan solo toma 30 minutos en cocerse cuando se han hecho preparativos que Ingrid sugiere, como picar verdura o remojar legumbres.

Pero hay que tener cuidado de no comer en exceso.

Ingrid comenta que, “muchos comemos más de lo necesario, las porciones de comida tienden a ser grandes comparadas con la energía que uno necesita diariamente”.

Las recetas de cocina abundan. Como los libros, hay que saber distinguir entre una receta que no es saludable y una que es nutritiva.

Un hijo

La buena alimentación es un hábito que debería fomentarse desde el seno familiar. Pero a muchos nos queda claro, como hijos primero, que no es así. La sociedad estadounidense es víctima de una incontrolable epidemia y por consecuencia quienes inmigramos y adoptamos este estilo de vida también corremos el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad. Como padres podemos dar el buen ejemplo, “lo fácil es salir a comprar comida preparada, ya sea en la tienda comprando comida que viene empaquetada y lista para calentar y comer, o ir a restaurant donde es pedir y comer, donde lamentablemente las opciones y tamaños de los alimentos no son ideales,” indica Ingrid. Nuestras dietas están repletas de azúcar refinada, sal y grasa adicional entre otras tantas cosas como preservantes, colorantes y saborizantes artificiales.

Estamos comiendo más calorías de las que quemamos y nuestros hijos aprenden esa conducta de nosotros los adultos.

“El otro lado de la moneda al problema de obesidad es la falta de acceso a comida o ingredientes con un alto valor nutritivo” indica Ingrid. “Algunas familias en condiciones económicas adversas pueden verse limitados a comprar ingredientes en tiendas que no tienen muchas opciones de alimentos frescos, u obtienen ingredientes en lugares donde solo tienen comida procesada”.

Ingrid se entusiasma cuando los participantes en sus clases le platican sobre los cambios que las familias hacen al cocinar, a la hora de comer, o cuando están de compras en el supermercado. “Algo importante que les recuerdo a los padres es que uno es el adulto y tiene que tomar decisiones por los hijos; como padre uno tiene la responsabilidad de alimentar a sus hijos en forma nutritiva y sana”.

Toda persona que desee aprender—quienes ya han venido a las clases de Ingrid antes y necesitan repasar el material o deseen consultarla—será bienvenida. “Nuestras clases son una conversación sobre cómo alimentarse bien sin dejar de comer las cosas que a usted y a su familia les gusta, y dentro de su presupuesto.” Concluye.

Quienes trabajamos en Programa Puente directamente con ella podemos constatar que además de plantar y cuidar arboles como bióloga doctorada también le apasiona enseñar a nuestros participantes, y busca solidarizarse en su experiencia como madre de familia con quienes asisten a su clase. Siempre es un placer platicar con Ingrid porque cada vez se le aprende algo nuevo.

A Ingrid aún le falta publicar un libro y sabemos que, si acaso se le presenta esa oportunidad escribirá uno de ciencia ficción para niños. Mientras tanto, empezamos a escuchar anécdotas de su excelente trabajo que se multiplicarán pronto.

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