El cubreboca no le protejerá al  100% del virus, pero le ayudará a disminuir la posibilidad de transmisión  (Para Health Beat)

Con el resurgimiento en la actividad del COVID-19 que muchos estados están observando, las legislaturas ahora redoblan esfuerzos para controlar la propagación del virus.

Y la mascarilla continúa siendo la primera línea de defensa, dicen los médicos.

El tema ha provocado un amplio debate.

«Por una u otra razón, existe mucha controversia sobre el uso del cubrebocas», dice el doctor osteópata Liam Sullivan, experto enfermedades infecciosas en Spectrum Health. «Pero cada vez más los datos demuestran que, cuando el uso de la mascarilla o cubrebocas es generalizado, en realidad reduce sustancialmente la transmisión del virus».

Lavarse las manos y la sana distancia siguen siendo aspectos críticos, sin embargo, las autoridades de salud también indican que las mascarillas son una herramienta esencial.

En Michigan, la gobernadora Gretchen Whitmer giró una orden ejecutiva que exige el uso del cubrebocas al interior de espacios públicos y en áreas con mucha gente al aire libre, además de intensificar la iniciativa #MaskUpMichigan

Otros estados también están tomando medidas con la esperanza de cambiar la trayectoria del virus.

Si todas las personas usaran el cubrebocas en público durante las próximas cuatro y doce semanas, esto podría drásticamente reducir los casos de COVID-19; indicó en una presentación vía internet el doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en ingles).

«La clave está en los cubrebocas» dijo el doctor Redfield.

Pueblos y ciudades pueden evitar que cierren sus economías otra vez y a cambio, reanudar algo parecido a una vida normal, simplemente al reconocer el valor de las mascarillas, dijo el doctor Sullivan.

«La mascarilla es la única manera de lograrlo» indicó el doctor Sullivan. «No es la cosa más conveniente en el mundo, pero es lo que tenemos que hacer».

La enfermedad sin síntomas

Cuando la pandemia del COVID-19 comenzó a esparcirse en Estados Unidos hace unos meses, la población de alto riesgo representaba la mayor parte de los enfermos y hospitalizaciones, precisó el doctor Sullivan.

Los menores de edad y otras personas en grupos etarios menos vulnerables no contrajeron tanto el virus durante marzo, abril y principios de mayo.

«Las cosas se calmaron un poco debido a los cierres y medidas de mitigación que realizamos para desacelerar la propagación del virus» dijo el doctor Sullivan.

En mayo, muchos estados comenzaron a levantar las restricciones, lo que permitió que se reanudaran actividades comerciales y sociales.

Pero esto introdujo nuevas dinámicas.

«Ahora lo que vemos es un brote increíble de contagios, la mayoría de la gente de entre 20 y 30 años» agregó Sullivan.

California mostró evidencia de esta tendencia en julio.

«Probablemente esto sea reflejo de que las personas más jóvenes tienden a pensar: Voy a estar bien, no me voy a enfermar tanto por esto», dijo el doctor Sullivan. «Ves noticias por todas partes, sobre la asistencia a los bares y otras grandes reuniones. Por eso estamos viendo a las personas más jóvenes enfermarse de COVID-19».

Datos de la CDC demuestran que la cohorte de 18 a 49 años representa el 50% de todos los casos, pero aproximadamente 5% de todas las muertes.

Las personas mayores de 75 años representan aproximadamente el 10% de los casos, pero casi el 60% de las muertes.

¿Qué deben tomar en cuenta ahora los adultos jóvenes y las personas de mediana edad? De hecho, muchas personas encontrarán pocos problemas si se infectan con COVID-19, pero aún pueden transmitir la enfermedad a personas vulnerables: amigos, compañeros de trabajo, vecinos, abuelos, y padres.

«Es en las personas asintomáticas y presintomáticas donde, realmente, el cubrebocas resulta importante», dijo el Dr. Sullivan.

Una persona asintomática no presentará síntomas del virus, mientras que una persona presintomática puede transmitir el virus días antes de mostrar síntomas de infección.

«No tienen idea de que portan el virus o si lo están eliminando», dijo el Dr. Sullivan.

Si está cerca de alguien así y no lleva un cubrebocas, usted podría contaminar el aire tan solo al hablar, reír, toser o estornudar, dijo.

«(Están) disparando el virus a todas las personas que les rodean, dentro de su esfera, por así decirlo», dijo.

Si esa persona usara el cubrebocas, podría reducir la propagación viral al reducir la expulsión de gotas respiratorias.

«La mascarilla o cubrebocas reduce sustancialmente esa posibilidad», dijo el doctor Sullivan. «Al poseer una barrera el salpiqueo de las gotitas se queda en la mascarilla. No es 100% efectivo, pero más efectivo que nada».

¿Qué si la otra persona utiliza un cubrebocas y usted también?

«Ahora existen dos barreras», indicó el doctor Sullivan.

En un estudio realizado por la CDC en julio, investigadores identificaron a dos estilistas con COVID-19 que portaron el cubrebocas al atender a más de 139 clientes por espacio de tiempo. Todos los clientes también usaron cubrebocas, y después, ninguno de ellos reportó haber padecido síntomas por COVID-19.

Con relación a las personas asintomáticas o presintomáticas, cabe decir que simplemente usar una mascarilla puede minimizar el impacto perjudicial.

«Ni siquiera estamos pidiendo a las personas que usen un cubrebocas el cien por ciento del tiempo», dijo el Dr. Sullivan. «Solo en situaciones en las que es difícil mantener la sana distancia, cuando se está entre una multitud, donde se hablará mucho y se expondrá a otras personas que pueden salpicar e infectarlo».

En espacios al aire libre donde no hay mucha gente, es poco probable que necesite un cubrebocas.

¿Y si desea salir a pasear al perro el barrio?

«En ese caso no es necesario usar un cubrebocas», dijo el Dr. Sullivan. «Su exposición a otras personas es breve y usted está afuera donde circula mucho el aire».

Evite lugares concurridos

«Mantenga al mínimo su exposición al riesgo, evite lugares concurridos.

Los estudios sobre COVID-19 revelan una y otra vez que los eventos abarrotados son el impulsor principal de la pandemia. Solo una persona enferma puede transmitir la enfermedad a innumerables personas cercanas.

«Es asombroso», dijo el Dr. Sullivan. «Son este tipo de eventos los principales impulsores de esta pandemia. Y continúan siéndolo».

Al lavarse las manos, evitar grandes multitudes y usar el cubrebocas al estar con los demás, usted puede reducir la propagación del virus.

«Afortunadamente, a medida que pasa el tiempo y durante las próximas semanas, verá que más líderes enfatizan los cubrebocas y hablan más sobre esto», dijo el Dr. Sullivan. «Ojalá el mensaje comenzará a cobrar relevancia entre las personas y se popularizara su uso (de las mascarillas) en las situaciones apropiadas».